miércoles, 27 de julio de 2016

Cómo es el plan que presentó Mauricio Macri contra la violencia de género

Cuáles son los puntos centrales de la iniciativa que fue presentada hoy en la casa de gobierno



El presidente anunciando el plan para la erradicación de la violencia de género. Foto: Casa Rosada

El presidente de la Nación Mauricio Macri encabezó hoy un acto para anunciar el plan nacional para la erradicación de la violencia de género. Estuvieron presentes de la vicepresidenta de la Nación Gabriela Michetti , la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley , la gobernadora de la provincia de Buenos AiresMaría Eugenia Vidal y la directora del Consejo Nacional de las Mujeres Fabiana Tuñez, quien dio apertura al acto que se desarrolló en el Salón Blanco de la Casa Rosada.
Con un emocionado discurso, Tuñez, fundadora de La Casa del Encuentro y creadora de la campaña Ni una menos, anunció "el primer plan para la erradicación de la violencia contra las mujeres", frente a un auditorio colmado de familiares de víctimas de violencia y miembros de organizaciones sociales que luchan contra este flagelo.
"Quién hubiese dicho que este plan, que tanto tiempo habíamos pedido desde la sociedad civil, iba a llegar. Y que yo, quien después de tanto gritar con mis compañeras, iba a ser, junto con la ministra y los equipos de todos los ministerios que participaron, quien tuviera que anunciar este plan", dijo Tuñez y señaló que se trata de "una deuda que teníamos desde el año 2010 y que hoy va a ser una realidad para cada una de las mujeres de todo el país."
El presidente Mauricio Macri dijo que la violencia de género "es una realidad que nos golpea a diario, con una víctima cada 37 horas". También convocó a la sociedad a comprometerse ya que no debe ser una tarea sólo del gobierno, y puntualizó que "este plan arranca con la educación, ya que tenemos que desterrar los patrones culturales que naturalizan la agresión contra la mujer y por eso tenemos que trabajar desde nuestros chicos".
La ministra Carolina Stanley dijo que el presidente decidió que la lucha contra la violencia de género "sea una política de estado". En tanto la vicepresidenta Gabriela Michetti manifestó que "estas iniciativas que surgieron como una demanda de la sociedad civil hoy fue tomado por toda la política argentina y hecho realidad por un gobierno que busca soluciones para los problemas concretos de la gente".
"El plan apunta a lograr que la ley que está vigente para la protección de las mujeres expuestas a situación de violencia, la 26.485, llegue a la vida concreta de las mujeres a través de diferentes programas, a nivel nacional", dijo Tuñez en diálogo con radio Vorterix esta mañana.
Además, Tuñez había adelantado algunos aspectos centrales del nuevo plan que comenzará a regir el año próximo y que está disponible en la página del Consejo Nacional de las Mujeres.

La utilización de la tecnología

Una de las novedades que incorpora el plan es la utilización de tobilleras con geolocalización para los agresores y un sistema para los celulares, que permitirán tener un doble control. "Es la primera vez que se van a aplicar medidas sobre el agresor, que tenga una medida cautelar de no acercamiento a la víctima", dijo Tuñez.
La tobillera delataría si el agresor se acerca a la mujer y "eso ya sirve como prueba para que sea detenido inmediatamente".
A su vez, en el teléfono celular de la víctima se instalará una aplicación a través de la cual con sólo sacudir el dispositivo, sin tener que marcar ningún número, se van a disparar tres pedidos de ayuda inmediata a tres números de teléfono previamente pautados. Variará en cada provincia cuáles sean los teléfonos que se activen a partir del pedido de socorro.

Hogares de asistencia y acompañantes

Se van a crear 36 hogares integrales en todo el país y se prevé implementar un sistema de "acompañantes de víctimas de violencia", que actuarán durante lo que se denomina "la ruta crítica", que es cuando la mujer va a hacer la denuncia y se generan toda una serie de trámites que algunas mujeres no logran sostener en el tiempo. "El acompañante que va a hacer de soporte para que esa mujer no sólo pueda hacer la denuncia, sino que a su vez también pueda sostener esa denuncia", dijo Tuñez.
Se van a fortalecer las áreas Mujer de cada una de las provincias y localidades, ya que la idea es "marcar un camino para igualar la posibilidad de acceso en todo el país".

La línea 144

Las mujeres que sufran agresiones tienen la posibilidad de comunicarse con la línea 144 las 24 horas del día y los 365 días del año. Un equipo interdisciplinario la asesorará sobre cuáles son las posibilidades que existen en su localidad no sólo para hacer la denuncia sino también para recibir asistencia integral.

La educación, la clave

"Modificar la educación es el único camino para poder erradicar verdaderamente la violencia machista. Sin cambios de paradigmas culturales es muy difícil poder erradicar la violencia", aseguró la directora del Consejo de las Mujeres. "Por eso el plan se focaliza, en uno de sus puntos centrales, en las reformas educativas y que van a empezar a estar vigentes a partir del año 2017."
Se va a incluir como una temática específica dentro de la currícula educativa. Para lo cual se capacitará a los y las docentes, para que luego pueda llegar a los alumnos y alumnas. Se implementará desde el nivel inicial hasta la escuela secundaria.
También se prevé la capacitación permanente de las fuerzas de seguridad y el personal de educación, justicia y salud. La temática también se incorporará de manera obligatoria en las currículas.


lunes, 25 de julio de 2016

Sacralizar la muerte

Matar es la transgresión más extrema a la tendencia humana a la convivencia con el prójimo. El proceso civilizatorio nos ha enseñado que la vida, la vida de todos, aun del más cruel de los criminales, es sagrada.

Un hombre atropella con un camión a personas que no conoce —barbarie demencial—, gente que está celebrando no tanto la fiesta nacional de su país sino tomando esa fiesta como pretexto, la vida, el milagro de estar vivos. Me estremece la imagen de un muñeco, que seguramente llevaba consigo una niña o un niño, tirado en el suelo. Para el fanático todos los que no son como él —¡aun los niños!— son los enemigos a los que se debe exterminar. El premio será el paraíso.
Nada hay más rechazable que una religión o una ideología que odia de tal manera la vida y la alegría de vivir, que invita al odio homicida contra todos los que no son correligionarios. Hace siglos fue la Inquisición, entonces, y ahora el fanatismo islámico. “Seguramente me costará la vida —piensa el fanático—, pero antes destruiré muchas vidas, todas las que me sea posible, de los que no conocen o no siguen al pie de la letra la palabra del libro sagrado”. Esta vez fueron los que paseaban en el malecón, antes los que convivían en un bar, anteriormente los que escuchaban un concierto de rock o cenaban en alguna terraza, hace 15 años los que se encontraban trabajando en las Torres Gemelas. Matar a cuantos se pudiese era la meta, irrazonable como ninguna otra.
Casi al mismo tiempo que la matanza en Niza, la bellísima modelo paquistaní Qandeel Baloch fue asesinada por su hermano, quien actuó “para resarcir el honor de la familia”, pues la mujer publicaba en Facebook, donde tenía 700 mil seguidores, imágenes que su asesino consideraba bochornosas, como un video en el que bailaba rap. La vida —de alguien que no había hecho daño a persona alguna— destruida en aras de un concepto tan inasible como el honor.
No sólo se mata justificando el homicidio por motivos religiosos o por un extraño concepto del honor familiar: los móviles políticos han inspirado muchos asesinatos. Hitler, Stalin y Mao asesinaron a millones de personas para hacer triunfar sus ideales. Las dictaduras latinoamericanas de los años 70 dieron muerte a decenas de miles de adversarios políticos o sospechosos de serlo. Los que combaten a los gobiernos con medios terroristas han secuestrado, mutilado o matado no solamente a policías y soldados, sino también a personas inocentes ajenas al gobierno que pretenden derrocar. El Che Guevara, héroe de muchos jóvenes y no tan jóvenes, decía que, en su lucha por el poder, el pueblo debía convertirse en una máquina de matar.
“No importa de qué idea se trate —advierte Stefan Zweig—: todas y cada una de ellas, desde el instante en que recurren al terror para uniformar y reglamentar las opiniones ajenas, dejan el terreno de lo ideal para entrar en el de la brutalidad”.
Ahora mismo, tras sofocar la intentona de golpe de Estado, el presidente turco acaricia la idea de reimplantar la pena de muerte. Pero Europa es, entre otras cosas, donde esa pena se abolió (Bielorrusia es la vergonzosa excepción), por lo que la canciller alemana, Angela Merkel, ha advertido: “La instauración de la pena de muerte en Turquía acabaría con las conversaciones de adhesión a la Unión Europea. Ningún país que autorice la pena de muerte puede ser miembro”.
Salvo en caso de legítima defensa, matar nunca será una acción respetable o admisible. “Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre”, proclama Castellio cuando Miguel Servet, acusado de herejía, es asesinado por Calvino, enemigo también, como todos los fanáticos, de la alegría de vivir, y para quien el disfrute despreocupado y alegre es pecado, por lo que en Ginebra elimina los días festivos y prohíbe todas las diversiones, las fiestas, el arte, la música y los atuendos de coquetería femenina (Stefan Zweig, Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia).
Siempre se ha querido mistificar el asesinato cometido en nombre de una idea o una utopía. Pero se destruye una vida, concreta y real, irrepetible, irremplazable, por un espejismo. Sea cual sea el ideal enarbolado, quien asesina es un asesino.

viernes, 22 de julio de 2016

PARA MEDIOS DE COMUNICACIÓN, GUÍA DE TEMAS DE ADICCIONES. DEDICADO PARA PERIODISTA 2016




CONCEPTOS -INTRODUCCIÓN PRIMER PARTE . 

Introducción: El concepto de adicción Dr. Josep Guardia Serecigni. Adicción, del latín addictio. Hábito que domina la voluntad de una persona. Dependencia de una sustancia, una actividad o una relación. El término adicción puede considerarse como equivalente a un grave trastorno por consumo de sustancias, según lo define el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition [Manual de Diagnóstico y Estadísticas de los Trastornos Mentales, quinta edición] (DSM-5, 2013).

El alcohol y las drogas “gustan” porque activan el circuito de recompensa cerebral y producen inmediatamente sensaciones agradables de bienestar, euforia o relajación. Pero, a diferencia de los alimentos o del agua, no producen “saciedad” sino más bien el efecto contrario, que lleva a repetir su consumo y a un deterioro del autocontrol, con el consiguiente riesgo de un consumo excesivo, que suele estar asociado a consecuencias negativas. Comprender la peligrosidad del alcohol, el tabaco y las drogas, resulta más sencillo cuando se comprende bien el concepto de adicción. Muchas personas creen que el consumo moderado de estas sustancias adictivas no resulta peligroso y que, por tanto, un consumo “responsable” es siempre seguro. Esta creencia errónea probablemente está basada en la idea de que las personas somos capaces de controlar el funcionamiento de nuestro cerebro, cuando en realidad no siempre es así. De hecho, muchas funciones de nuestro cerebro están fuera de nuestro control voluntario. Por ejemplo, la respiración, la frecuencia cardíaca, la respuesta sexual, conciliar el sueño. Es más, cuando intentamos controlar voluntariamente estas funciones, es probable que empeoren, en comparación a cuando dejamos que se produzcan de manera espontánea. Otra creencia errónea sería que el cerebro que funciona bien es siempre “responsable”, “controla” el comportamiento y, por tanto, todas las personas pueden consumir cualquier sustancia con “moderación”, si se lo proponen seriamente. El concepto de adicción, como una enfermedad del cerebro o como un mal funcionamiento (disfunción) del cerebro, es más fácilmente comprensible para drogas como la heroína o la cocaína, pero menos para el tabaco y, todavía menos para las bebidas alcohólicas. Tal vez porque la mayoría de personas que toman bebidas alcohólicas lo hacen con moderación y no desarrollan una adicción, cuesta de comprender que otras personas no puedan controlar su consumo de bebidas alcohólicas. Tabaco, alcohol y drogas activan el circuito que procesa la recompensa cerebral. Es decir, activan un circuito cerebral del que la naturaleza ha dotado a los mamíferos para facilitar el aprendizaje de conductas que son imprescindibles para su supervivencia individual (como la nutrición y la hidratación) o bien de la especie (como la búsqueda de pareja y la reproducción). Pero el funcionamiento fisiológico (es decir normal) de este circuito se activa con cantidades muy pequeñas de determinados neurotransmisores que fabrica el propio cerebro, como la dopamina o los opioides endógenos. En cambio, alcohol, tabaco y otras drogas producen una gran liberación de dichos neurotransmisores que producen un impacto suprafisiológico (es decir, mucho mayor que el de los reforzadores naturales) sobre el circuito de la recompensa cerebral, lo cual queda bien grabado en la memoria emocional. Además, si dicho impacto se va repitiendo puede desestabilizar el equilibrio natural de estos sistemas de neurotransmisión y circuitos cerebrales que intervienen en el control de la conducta de auto-administración de sustancias. El funcionamiento normal de muchas estructuras del cerebro está basado en la acción contrapuesta de receptores cerebrales que tienen efectos antagó- nicos y que mantienen un funcionamiento equilibrado del sistema. Como sucede con los receptores GABA (inhibitorios) y los de glutamato (excitatorios). O también con los receptores mu opioides (cuya activación produce euforia) y los kappa opioides (que producen disforia). El cerebro no funciona básicamente por activación sino más bien por inhibición y “filtrado” de su actividad de base. Este filtrado optimiza funciones que van desde las más sencillas y automáticas como la motricidad, hasta otras más complejas como el pensamiento, el razonamiento y las emociones. El comportamiento sería el producto resultante final de la integración de estas diversas funciones. Un cerebro que funciona bien sería, por tanto, un cerebro que “filtra” bien su actividad espontánea. Es decir, que es capaz de inhibir los comportamientos inapropiados, en función del contexto o situación en el que la persona se encuentra en cada momento. Sin embargo, la enfermedad adictiva interfiere sobre determinadas funciones complejas del cerebro y resulta una conducta adictiva. Las sustancias adictivas producen un efecto de Tolerancia. El efecto que se consigue con la dosis inicial (tranquilizador, inductor del sueño, estimulante…) va disminuyendo, lo cual obliga al consumidor a un incremento progresivo de las dosis, con la finalidad de conseguir mantener la intensidad del efecto deseado. Esta necesidad de conseguir un mayor efecto suele llevar además al consumo simultáneo de otros medicamentos, drogas y alcohol que, todos a la vez y a dosis elevadas, pueden causar una sobredosis mortal. Otra de sus características es el efecto de Rebote. La persona que utiliza una determinada sustancia para tranquilizarse, suele sentirse todavía más nerviosa que antes de tomarla, cuando finaliza su efecto farmacológico y la que la utiliza como estimulante se va “hundiendo” cada vez más y necesita volver y volver a tomar, pensando que de esta manera estará cada vez mejor, cuando en realidad lo que consigue es sentirse cada vez peor.

La Enfermedad Adictiva se caracteriza por dos síntomas fundamentales: 
Un estado de necesidad biológica de auto-administrarse la sustancia (o sustancias diversas) de la cual se ha desarrollado adicción.
 Una dificultad para controlar el consumo de dichas sustancias, que conduce al consumo excesivo y que, a su vez, produce consecuencias negativas (familiares, laborales, sociales o también para la salud corporal y mental).